Dicen que el viaje es difícil, que hace demasiado calor, que llueve mucho, inundaciones, suciedad, ruido, contaminación, pobreza…, pero que a su vez es atractivo y enriquecedor hacerlo.Este es el momento, la verdadera oportunidad.
Montañas gigantes y desiertos plagados de misterio. Selvas perdidas y playas interminables. Pueblos desconocidos y ciudades caóticas. Templos de renombre y ríos maravillosos. Hay que elegir, es imposible vivirlo todo.
Gente apretujada en los trenes y autobuses saltarines. Sudor en la bicicleta y humo de los motores. Olor a incienso y cadáveres ardiendo en sus piras. Lentejas picantes y samosas aceitosas. Cuarenta estrellas y una sola hamaca. Una oportunidad para una gran experiencia.
Vacas sagradas y perros malditos. Sabios elefantes y ratas poderosas. Monos que ayudan y monos que roban. Lagos sagrados y piedras divinizadas. Mil millones de habitantes, y otros tantos dioses.
Buda y Mohammed. Mahabharata y Bollywood. Charlatanería y el libro de oro. Cursos de yoga y llegar a ser un shadu. Opciones.
Ojos y sonrisas. Manos y mancos. De pie y en cuclillas. Elegancia y desnudez. Correo electrónico y sandalias. Bodas y fiestas. Un “one rupi” y un “chai” en un rincón de la calle. Color, blanco y negro.Namaste una y mil veces.
En los viajes anteriores, África y Sudamérica; en éste la India gigante y atractiva. Sus barrios pobres están repletos de gente que te ofrece su bienvenida, su mano, su sonrisa y su comida, todos los días se puede sentir en cualquier aldea india el modo en que los necesitados exteriorizan su dignidad.
Por éstas y por otras muchas razones, al regresar resulta casi imposible elegir unas fotos concretas, ya que todas ellas encierran una historia, un momento especial, y lo que es más, todas llevan detrás una invitación, la inolvidable invitación de las personas que no tienen nada y que pueblan este increíble país.
NAMASTE !!!!!!!!. Opciones por doquier, que continúe el camino.
TEXTO: AITOR SARASUA

